Los Constructores.

En el año 1991, llegó a la sede nacional del Colegio de Constructores Civiles de aquella época, un grupo de estudiantes universitarios que necesitaba expresar su preocupación al Directorio allí reunido, en relación a los numerosos inconvenientes que se debían superar para optar a un postgrado en el extranjero. Lisa y llanamente en el exterior no se conocía el título y demoraban un promedio de seis meses para asimilarlo a una “Ingeniería en Construcción”; denominación más internacional. Por esta razón el Colegio gestionó ese año en el Ministerio de Economía este nuevo nombre para la carrera, que podría usarse indistintamente con el del Constructor Civil para los efectos señalados.
Efectivamente el título “Constructor Civil” no se conoce fuera de nuestro país. ¿Comprensible?; aunque es discutible, puede serlo. Pero lo que es absoluta, total y enteramente incomprensible, es que después de más de sesenta años de existencia, tampoco nos conozcan en Chile. Ni al Constructor Civil, ni al Ingeniero Constructor. La gente común, los parlamentarios, los ministros de estado del área de la construcción, los magistrados, y lo que es aún peor, los jóvenes que estudian en los liceos y colegios del país, no nos conocen. Nos confunden con los arquitectos o con los ingenieros.
Hoy, cuándo se está estudiando la nueva ley de educación superior, que fijará indirectamente el ámbito de acción laboral de las carreras universitarias, entre otras materias, y, donde también se habla de acreditaciones, homologaciones y habilitaciones; todas éstas vinculadas a la calidad, es imperativo que nuestro gremio, fundamentalmente nuestras escuelas universitarias y el colegio, sepamos reaccionar a tiempo. Es oportuno comenzar ahora a través de las redes sociales, una campaña dirigida a los establecimientos de educación secundaria, para entregar a los estudiantes de tercero y cuarto medio un creativo detalle, en forma entretenida, de quiénes somos y cuál es el ámbito de acción en Chile y en el extranjero de nuestros profesionales en sus diferentes especialidades, con el propósito de lograr una postulación mejor y más informada. El Colegio creó y ofrece a las Universidades del país su sitio Web “Estudia Construcción”, para iniciar esta campaña de acercamiento.
Ahora, que para el reconocimiento internacional prima el grado antes que el título, es probable que si todas nuestras escuelas a lo largo de Chile se hicieran llamar “Escuela de Construcción”, donde los estudiantes estudien “Construcción” para recibirse como “Constructores”, llevando como mención o subtítulo el de “Constructor Civil”, de “Ingeniero Constructor” o cualquier otro, apunte a que nos reconozcan en forma inequívoca. Al margen que el nombre “Constructor” objetivamente encierra toda una magnitud y belleza, tiene una trayectoria milenaria. Ya en Mateo (21:42) en el siglo I se hablaba de los “Constructores”. Ken Follett en su obra “Los Pilares de la Tierra”, ambientada en la edad media (1135 – 1174), cuyo centro es divulgar cómo se construían las catedrales medievales por los “Constructores” de la época, nos relata cómo ellos, no solo construían sino que también diseñaban y calculaban.

José Miguel Correa Alliende
Presidente
Colegio de Constructores Civiles e Ingenieros Constructores A.G.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *